<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086</id><updated>2012-02-21T02:08:10.121+01:00</updated><title type='text'>El rincón de Chepsy</title><subtitle type='html'>Subjetividades</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>18</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086.post-7603633202992808254</id><published>2012-02-21T02:07:00.001+01:00</published><updated>2012-02-21T02:08:10.128+01:00</updated><title type='text'>MARTES DE CARNAVAL, 2004</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-NkKfNDkp3Oc/T0LuCMoJZhI/AAAAAAAAAD4/9spCFx01m48/s1600/fotos-venecia-mascaras-carnaval-004.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="239" src="http://4.bp.blogspot.com/-NkKfNDkp3Oc/T0LuCMoJZhI/AAAAAAAAAD4/9spCFx01m48/s320/fotos-venecia-mascaras-carnaval-004.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;La calle está en silencio. Recuerdo el año pasado, a esta misma hora, once y media de una noche tibia de marzo. Estaba llena de gente, figuras con disfraces de todo tipo se paseaban sonrientes, unos payasos tiraban cohetes y bengalas, lenguas de fuego chisporroteantes y de colores se elevaban al cielo. Al llegar a la piazzeta que se forma en la esquina de casa, ví un carro que, con la enorme figura de nuestro presidente envuelto en una &amp;nbsp;gran bandera norteamericana, emitía una serie de arengas irónicas y amenizaba, entre una y otra, con desenfadado ritmo de cumbias. La gente sonreía alrededor, formando corro y moviéndose sutilmente al compás de la música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad era toda alegría y diversión. Aquí los carnavales son carnavales; no como los de Río, no como los de Cádiz, pero, con el carácter de este espíritu moldeado por los vientos y la bruma, los coruñeses también expresan la fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo un año después todo ha cambiado. Vivimos todos atrincherados en cuanto cae la tarde. Los vecinos miran con desconfianza, observan las caras que rondan por el barrio, no se sienten seguros con nadie. Cada vez hay más gente acurrucada en los portales pidiendo limosna, a veces solos, a veces abrigándose con sus perros. Cada cara nueva es un interrogante. Vienen de las zonas ocupadas, enfermos, desnutridos, o quizás sean la avanzadilla de cuerpos especiales enmascarados.&lt;br /&gt;Sabemos que una amenaza sorda se cierne sobre nosotros, y la gente, en tensa espera, sin una consigna concreta, se queda de noche en sus casas, en un estado de toque de queda voluntario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este lunes de Carnaval, me siento frente a la computadora para mandar un mensaje. Pero Yahoo no permite entrar al correo. La frustración y la angustia me invaden. Miro Hotmail y veo que funciona. Eso me da tranquilidad, seguramente es sólo un problema pasajero. Hay un mensaje que dice: “Pruebe más tarde”. Pero me siento igual que si estuviera en un lugar desierto, sin nadie, donde hubiera perdido el contacto con todo ser humano. Yahoo es el lazo que me une a alguna gente, si se pierde, es como si se hubieran muerto, ya no habrá comunicación posible, estaremos aislados. Me aferro a la idea de que si Hotmail funciona, tiene que ser una avería pasajera y, preocupada pero con confianza, me voy a la cama.&lt;br /&gt;Lo primero que hago al día siguiente es encender la PC. Todo parece normal, Google, Hotmail, el servidor de la universidad, funcionan, pero, sin embargo, aunque Yahoo permite abrir su página, el correo está totalmente anulado.&lt;br /&gt;¿Cuántos lazos se habrán roto esta noche de carnaval del 2004? Las gentes absorbidas en el magma del ciberespacio, imposibles de rescatar, ya no están más en la pantalla. Como si hubieran muerto, como si los hubiera perdido en una batalla. De algunos no se siquiera su dirección, no puedo &amp;nbsp;mandarles ni una carta. Ni viajando, asumiendo el peligro que implica subir a un avión, con la cantidad de atentados y secuestros que hay en el aire, podría encontrarlos.&lt;br /&gt;Todo el contacto estaba dado por ese hilo invisible, frágil, esos mensajes que vuelan por el aire, esa pantalla que abre un universo afectivo sólo con unas palabras : Yahoo mail que, cuando no están, nos borran del mapa. Todos los días intento conectar y todos los días &amp;nbsp;encuentro el mismo mensaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestra ciudad vemos cada vez más tropas que aparecen haciendo ejercicios por las calles y cada vez más extraños personajes, es como una marea que va creciendo, lenta pero inexorablemente. Vienen huyendo de sus lugares, ocupan las plazas, duermen en los portales y pueden ser portadores inconscientes, o traer escondidos, en sus ropas raídas, frascos diminutos que al abrirse expandan a los cuatro vientos la enfermedad, desconocida y temible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya ha pasado una semana y de Yahoo no se sabe nada. Los primeros días había desaparecido sólo el correo pero ahora ya no vemos nada más que unas letras que dicen: Yahoo. Sólo podemos mirar ese nombre, vacío de contenido, que nos abre un hilo de esperanza.&lt;br /&gt;Entonces, lo que más apuntala mi espíritu son los momentos en que conecto a través del Messenger de Hotmail y puedo cambiar noticias, impresiones, opiniones, con algunos miembros de mi familia y otros amigos de México, Perú, Japón, Uruguay, Argentina,.…&lt;br /&gt;En esas conversaciones nos enteramos de las nuevas zonas acordonadas, cercanas a sus casas, superficies más o menos amplias que a veces abarcan a millones de personas y otras, poco pobladas zonas rurales. Lugares donde se ha decretado un ineludible aislamiento, para evitar que la enfermedad se propague y donde se aisla a los pobladores de las comunicaciones para que no se pueda tener certeza de la situación planetaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya ha pasado un mes desde el colapso de Yahoo, abro el Messenger y noto que de mis trece contactos han desaparecido dos , sólo hay once muñequitos en la pantalla. Me falta el de Japón y el de Veracruz, en la costa atlántica mexicana. Lo primero que hago es revisar si hay algún fallo en el programa. Pero todo está bien, no es un tema informático. Dos nuevas personas que se perdieron en el ciberespacio. Nunca sabremos cuál es la verdadera causa.&lt;br /&gt;Aún no puedo superar la falta de Yahoo, Además de haber perdido el contacto, de sentirme absolutamente abandonada, con una pérdida peor que la de la muerte, porque no hay certeza de nada, &amp;nbsp;no se sabe ni dónde, ni cuándo, ni hasta cuándo., ahora se suman dos más.&lt;br /&gt;Pienso que puedan estar en zonas acordonadas, impedidos de poder comunicarse. Y , por lo tanto, en zona de epidemia, es decir en peligro de muerte. La inquietud me provoca teorías. Imagino un virus del ciberespacio que avanza atacando las señales y que, con el tiempo, quedaremos para siempre como electrones totalmente sueltos en el espacio, desgajados de cualquier átomo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las noticias en los diarios son cada vez más inquietantes. En las zonas arrasadas por los bombardeos se multiplican las muertes, las enfermedades, grandes masas humanas paupérrimas avanzan por las antiguas carreteras atiborradas de coches y camiones y hoy casi vacías.&lt;br /&gt;En diversas partes del mundo están apareciendo los síntomas de una enfermedad que resiste todos los medicamentos conocidos. Una variante de la neumonía atípica, que mata por asfixia. Desde el gobierno central universal, se tomó la decisión de aislar las zonas afectadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasan los días y desaparecen tres más, ya no puedo contactar para nada con los Mexicanos. Sin embargo, hay noticias de D.F., puedo tener la certeza de que no están en una zona aislada, que el problema es del sistema, de las conexiones, del ciberespacio. Con ello aumenta la sensación de soledad y el temor, o casi diría la certeza, de que en poco tiempo todos puedan ir desapareciendo.&lt;br /&gt;Las noticias siguen siendo inquietantes, focos de violencia se producen en muchos lugares cercanos. Violencia contra los refugiados, por atentados indiscriminados, por el estado de tensión que genera la incertidumbre, por vivir en un mundo sin seguridad, sin amigos, porque no se puede confiar en nadie. Al mismo tiempo, cada vez hay más leyes universales y la vida local se transforma día a día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos tenido un tiempo de calma, ya han pasado dos meses más. Cada mañana, cuando voy a encender el aparato, temo que haya desaparecido otra figura, otro nombre, de la lista de contactos. Hoy es domingo, el momento más propicio para encontrarlos. Me acomodo en el sillón frente a la PC, doy al botón de encendido y aparece toda negra mi pantalla. Apago y enciendo varias veces, hago todas las pruebas que puedo y llamo a los técnicos desesperada. No quiero perder este día y temo esperar, porque cada día aumenta la posibilidad de que alguien más falte.&lt;br /&gt;Pero su respuesta me deja helada la sangre : “ Ya tuvimos muchísimas llamadas. Las computadoras no arrancan.“ Eso, nunca lo había llegado a imaginar.&lt;br /&gt;Siempre había temido que desaparecieran mis amigos. Pero ahora, era yo la que había desaparecido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;18/03/2003&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790750499932305086-7603633202992808254?l=elrincondemiriamchepsy.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/7603633202992808254/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790750499932305086&amp;postID=7603633202992808254&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/7603633202992808254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/7603633202992808254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/2012/02/martes-de-carnaval-2004.html' title='MARTES DE CARNAVAL, 2004'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-NkKfNDkp3Oc/T0LuCMoJZhI/AAAAAAAAAD4/9spCFx01m48/s72-c/fotos-venecia-mascaras-carnaval-004.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086.post-6696001100222238393</id><published>2012-02-16T09:28:00.005+01:00</published><updated>2012-02-16T09:58:03.370+01:00</updated><title type='text'>MARGOT</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-9t4arNEpSTI/Tzy9eXHPRFI/AAAAAAAAADw/33EElr4en6Q/s1600/margot.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-9t4arNEpSTI/Tzy9eXHPRFI/AAAAAAAAADw/33EElr4en6Q/s320/margot.jpg" width="246" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;El retrato era parte de las bases del concurso&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La habitación estaba en penumbra. En el centro, Margot despidiendo la vida. La cara surcada por infinitas arrugas mantenía la delicadeza de sus rasgos, la boca bien marcada lucía de color rojo intenso, como ella lo había pedido.&lt;br /&gt;Margot, un misterio para mí, la tía que paseaba su mente gastada por los jardines de un psiquiátrico de lujo. Se tejían todo tipo de leyendas en la familia; su vida, nunca del todo conocida, daba pie a imaginadas aventuras. No la había visto desde mis quince o dieciséis años, la última vez que visité su casa, tiempo antes de que la internaran. Pero ahora la tenía ahí, en su cajón, y me odiaba por no haber hablado con ella, no haberle pedido que hiciera un esfuerzo, no haberla ayudado a recordar, a revivir sus años de juventud, a que me contara sus días y sus noches de supuestos prohibidos placeres...&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Allí mismo, aún antes de darle sepultura, se leyó el testamento y supimos que todo lo que había dentro de la casa nos lo legaba a nosotros, “los niños”, sus seis sobrinos-nietos, pero quedaba al arbitrio de la familia cómo hacer el reparto. Había que volver a la gran mansión, traspasar la verja de hierro, cruzar los jardines, penetrar por la pesada puerta de madera y ocuparse de inventariar los muebles, piezas de cristal, porcelanas y las colecciones de miniaturas que poblaban las mesas y &amp;nbsp;lucían detrás de los pequeños vidrios atrapados entre el encaje de madera que las cubría.&lt;br /&gt;En ese momento decidí participar en el ritual, para descubrir entre sus recuerdos algún indicio que me permitiera reconstruir el rompecabezas de su vida, tratar de hurgar para encontrar la verdadera historia de la tía Margot. Y así, tarde tras tarde, durante una semana, pasé dos o tres horas recorriendo las enormes habitaciones de altos techos. Teníamos que identificar las piezas, numerarlas, describirlas… Era un trabajo un poco aburrido, pero que me permitía ir de aquí para allá, husmear por los rincones, buscar indicios…&lt;br /&gt;Al llegar, lo primero que hacía era pararme frente al gran cuadro que colgaba en el rellano de la escalera que subía a los dormitorios. &amp;nbsp;Era imponente, pero no por el tamaño, ni siquiera era de cuerpo entero, sino por su color, que atrapaba. Allí estaba Margot. Sus ojos alargados, que parecían mirar desde lo alto, estaban rodeados de un azul intenso, casi brillante, su párpado superior con tres gruesas franjas, cada vez más pálidas a medida que, desde las negras y bien arqueadas pestañas, iban alejándose hacia las cejas. Éstas eran tan negras como las pestañas y perfectamente dibujadas, parecía que el pintor hubiera cuidado especialmente el dominio de esa línea, y tan negras como los propios ojos que tenían una mirada oscura, intensa, que se ocultaba castamente tras los párpados entrecerrados. Sobre sus cabellos, tan negros como los ojos, como las pestañas, como las cejas, llevaba, un poco ladeada, una gran boina que le llegaba hasta la nuca, de un color azul, igual que el de los ojos, &amp;nbsp;mas bien, un &amp;nbsp;color de ojos igual que el de la boina. Con toda seguridad, la tía Margot era así, se pintaba del color de la boina, o de los zapatos, o del vestido… El vestido, no puedo saber cómo era, apenas se lo veía, pero sí sus hombros suaves, la piel muy blanca, más blanca aún por el contraste con el negro, con el azul intenso, con el rojo oscuro de sus labios perfectamente perfilados, el mismo rojo con el que la había visto, ya sin vida, esta vez con la boca cerrada, mustia, sin lucir la coqueta sonrisa del cuadro, casi diría que no era exactamente una sonrisa, era un entreabrir de los labios como para regalar un beso, como para emitir un suspiro…&lt;br /&gt;Un orden perfecto organizaba sus roperos, filas de vestidos, blusas, abrigos y en los cajones lencería de seda y encajes, enaguas y camisones que parecían vestidos de novia. No se podía dudar de que su vida transcurría de fiesta en fiesta. &lt;br /&gt;En el fondo del cajón de los pañuelos de seda (los había de una gama infinita de azules y violetas, indudablemente sus colores predilectos) encontré unas fotos amarillentas &amp;nbsp;envueltas con una cinta rosada. Me llamó la atención una en la que se la veía sentada en el asiento delantero de un coche de la época, abierto, sonriendo a la cámara con la Plaza de la Bastilla, en el corazón de París, en el fondo… En otra, estaba en la cubierta de un enorme trasatlántico con su mano enguantada en alto, despidiéndose. Pensé que ese viaje debió haber sido importante en la vida de la tía Margot. Se la veía muy joven, con los mismos rasgos finos pero una expresión mucho más ingenua que en el retrato, y a su lado, una mujer mayor, alguien que estaba, evidentemente, acompañándola.&lt;br /&gt;Seguí revisando la cómoda, segura de que allí estaba escondido algún otro recuerdo… Así fue como encontré bajo la carpetilla donde apoyaba su ropa interior un sobre con recortes de diarios, y observándolos rápidamente vi otra imagen que me llamó nuevamente la atención, en la que se la veía otra vez en un trasatlántico y en la que también estaba con el brazo en alto, saludando. Pero no era el mismo barco, o sí era el mismo barco pero no era el mismo viaje, esta vez ella parecía algo mayor, llevaba un sombrero redondo de ala corta, un traje de corte clásico. En ese momento debía ser &amp;nbsp;un personaje conocido, habían ido a fotografiar su partida… Parecía evidente que los viajes habían sido una parte importante de su vida. Y también encontré entre los recortes un trozo de papel irregular, algo manchado en una esquina, como si hubiera salido del mantel de alguna mesa gruesa de madera de un bar bohemio. Y fue inevitable que me imaginara, al leer los versos manuscritos que se dibujaban con trazos firmes &amp;nbsp;que arañaban el papel, &amp;nbsp;a un joven poeta. sentado frente a una ventana, mirando tras los cristales el cielo plomizo de París y garabateando con el lápiz de punta fina su recuerdo, o que teniendo a Margot frente a él, mirándola a los ojos, le hubiera escrito:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Lucero del alba&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;testigo de mi desvelo&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;qué me has hecho&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;niña de los ojos negros&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;qué me has hecho&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;niña hechicera…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;para luego rasgar el papel y entregárselo. Pero, pensaba yo, que ya imaginaba un café popular del Barrio Latino ¿iría una mujer así a un lugar como ese? Y pensé que debía frecuentar no sólo ambientes de lujo, sino quizás también estuviera enamorada del ambiente bohemio &amp;nbsp;de los artistas que, llegados como ella, de otros mundos, pululaban por las calles de la Ciudad Luz.&lt;br /&gt;Ahora sí había encontrado algo, alguien le había entregado esos versos, o se los había mandado por carta, alguien que destilaba su amor. Pero eso no me alcanzaba, claro que Margot debió ser amada, pero yo quería descubrir su propia alma…Y volví a los cajones y allí encontré ahora, también envueltas en una cinta rosa, algunas cartas. Miré uno por uno los sobres buscando los que tuvieran los mismos caracteres, pero apareció algo mucho más valioso, en lo que no había reparado, una letra femenina que en un primer momento había pasado por alto sin fijar mi atención, sin mirar el contenido, una esquela de su puño y letra, escrita con rasgos inclinados, trazo fino y regular.&lt;br /&gt;Me extrañó que no hubiera nada en su mesa, todo lo que le importaba estaba en la cómoda, como si el escritorio fuera un lugar obvio donde se podría buscar su intimidad, escondía los recuerdos personales entre sus ropas donde seguramente pensaba que nadie iría a buscarlos, pensamiento ingenuo, simple y, evidentemente, equivocado…&lt;br /&gt;Era fácil imaginarla, sentada frente al elegante mueble de patas curvadas de la pequeña antesala del dormitorio, sentada en la silla de respaldo oval recubierto de terciopelo morado, mojando cuidadosamente la pluma en el tintero, trazando las letras redondas regulares, y evocando su viaje mientras escribía sobre ese papel de color lila con letras violetas que dibujaban su nombre:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu mirada ávida me quemaba las entrañas mientras te observaba. El pincel delineaba mi cuerpo sobre el lienzo y yo era tan tuya como la figura que aparecía en el cuadro, como los versos que me regalabas cuando salíamos a caminar por la plaza de Montmartre para que descansara de las largas sesiones en que posaba para tu retrato. Tu mirada, tu pincel, el lienzo y mi cuerpo, eran todo uno…¿Qué era mi cuerpo cuando estaba sola? Una cáscara vacía, ¿qué era tu mirada sin mí?, una simple mirada, pero &amp;nbsp;yo era tu pincel y tu pintura, con ellos me atrapabas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leí la misiva, ahora convertida en diario íntimo, varias veces. Estaba claro que nunca la había mandado, que esa carta no llegó a destino, quedó apresada entre las fotos y otras cartas venidas casi siempre de París, así se veía en los sobres, en las estampillas pegadas con la conmemoración del Centenario, o con la torre Eiffel…Y al leerla, tuve la certeza de lo que ya sabía, Margot era una mujer culta, que siempre había amado la lectura. Contaban que aún en el psiquiátrico, cuando ya no podía leer por sí misma, cuando no podía siquiera entender lo que le decían, gustaba, como los niños más chicos, antes de dormir, que le leyeran algo y, aún entre las brumas de su entendimiento, tenía sus preferidos. No era sólo el sonido de las palabras, el sentirse acompañada, algo debía captar de la esencia de esas historias, porque sonreía cuando le leían algunos trozos de autobiografías de mujeres brillantes, mundanas, como si quisiera recuperar así su propio recuerdo…&lt;br /&gt;Me pregunté si en algún otro viaje la pasión contenida en esa carta habría encontrado su cauce…; necesitaba que fuera así, y seguí buscando, hasta que descubrí que un cajón era menos profundo que los demás, pero sólo por dentro, por fuera eran todos iguales… y &amp;nbsp;me di cuenta que ahí se encerraba &amp;nbsp;un secreto, quizás el gran secreto…&lt;br /&gt;No fue fácil quitar el fondo, tuve que buscar, probar, hacer palanca con un cuchillo, pero nada parecía moverlo, hasta que descubrí dos pequeños agujeritos, metí en ellos lo único que pude meter, una aguja de tejer y como por arte de magia, saltó algún resorte y se liberó la tapa. La quité con cuidado y allí encontré mucho más de lo que me esperaba, todo lo que esa carta parecía dejar entrever.&lt;br /&gt;Había pinturas en pastel y en témpera, dibujos de Margot hasta el paroxismo: Margot con una gata, Margot sentada, Margot de pie, Margot contra una ventana, Margot desnuda, entregándose a su pintor con la mirada, atrapada en su pasión por los pinceles. Margot echada &amp;nbsp;sobre una sábana de seda negra, su mancha blanca ondulante y, como en el cuadro de la escalera, destacaban sus cejas, sus pestañas, el rojo de su boca, y uno de los guantes, únicas prendas, se dibujaba sobre el fondo oscuro, el otro se destacaba sutilmente cruzando por sobre el torso y apoyándose en el pecho… En otra, la más perturbadora, ella estaba acostada, totalmente desnuda y sobre el negro del pubis, un gran broche de brillantes, redondo, de color azul y blanco, con una piedra roja en el centro que parecía dialogar con el rojo de sus labios.&lt;br /&gt;No cabía duda, no sólo porque estaba desnuda, sino por lo que esos cuerpos mostraban, había deseo en la mirada del pintor, había entrega en el cuerpo y en la mirada de la modelo. Todo eso se leía en esos cuadros en los que los pasteles y las témperas cobraban vida, mostraban una pasión que emergía ante mi mirada indiscreta…&lt;br /&gt;Había un dibujo más, carecía de sensualidad, tan simple, tan convencional, algo vulgar… Pero en la búsqueda de detalles volví a él. Era un carboncillo, allí se la veía vestida con una bata fruncida desde el canesú, llevaba un cuellito de encaje y cerrando el escote, a la manera de botón, un broche ovalado con una perla en su centro, un broche que casi pasaba desapercibido. Como si ésta fuera la hermana pobre de la Margot que aparecía en las otras pinturas, la que tenía la mansión donde yo estaba intentando desentrañar su vida.&lt;br /&gt;Mi mirada se posó largo rato en esos trazos, así hacía con todo, esperando que la realidad fuera apareciendo, sin meditarlo, sin analizar nada, sólo mirando y mirando, hasta que los ojos se llenaban de las imágenes y éstas empezaban a hablarme. El dibujo no tenía la fuerza de los otros cuadros, como si hubiera sido hechos por otro pintor, o quizás hasta por ella misma, frente a un espejo. Estaba de pie, y, aunque no aparecía bloc en su mano ni caballete, esos detalles podían haber sido obviados, y me pregunté si ese dibujo sería anterior o posterior a los otros, porque ninguno tenía fecha. Entonces volví al paquetito, a desatar nuevamente el lazo rosa y me propuse leer con atención cada uno de los escritos, buscando la clave… Y fue cuando encontré esta otra carta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querida Margot, mi niña, nuestra pequeña está mal, la tuberculosis se ha ensañado aquí en París, y tememos por ella. La cuidamos todo lo que podemos, estamos preocupados también por los otros niños, pero ella siempre fue algo más débil, ya lo sabés… Margot, creo que sería bueno que vinieras, ya sé que ahora te es más difícil, dejar a tu marido, decirle que tenés que venir a Francia, pero es importante, yo te necesito, es la mejor explicación que podés darle. Allá se arreglarán sin tu presencia. Y &amp;nbsp;quiero que si le pasa algo puedas llegar a verla…En un mes podrás estar aquí, y será antes de que empiece el invierno…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento sentí que me llamaban: “¡Vamos! Hay que cerrar la casa” Escondí, sin dudarlo ni un instante, el paquete de cartas entre mis ropas y bajé rápidamente la escalera. &amp;nbsp;Antes de abandonar la mansión fijé la vista en el cuadro por última vez, sentí su mirada y su sonrisa, y tuve la certeza de que había hecho lo que debía.&lt;br /&gt;Leí tantas veces esas cartas… Seis meses después, una tarde gris, miraba por las ventanas caer la lluvia sobre las hojas &amp;nbsp;que acolchaban nuestro jardín cuando me invadió el recuerdo del cuadro, de las pinturas encontradas en la cómoda y las cartas que casi sabía de memoria. Salí decidida, subí al coche y fui directamente hacia una dirección y un nombre que aparecían en el remitente de uno de los sobres…&lt;br /&gt;Al llegar, detrás de una fila de paraísos, casi en la esquina, la casa se mostraba austera y digna con su fachada blanca, la puerta de madera maciza y las ventanas a los lados formando cuerpos salientes. Me acerqué a la entrada, toqué el timbre y esperé.&lt;br /&gt;—¿Desea algo la señorita ?&lt;br /&gt;—Por favor, quisiera hablar con el señor Gerardo. Mi voz sonó firme, convincente. &amp;nbsp; Había tantas posibilidades de que Gerardo también fuera ya memoria, o se hubiera mudado… —Dígale que está la sobrina de la señora Lafontaine.&lt;br /&gt;Estaba segura de que no me iba a recibir. Pasaron &amp;nbsp;casi cinco minutos en los que estuve por escapar varias veces, hasta que por fin escuché la misma voz aguda que me decía: &amp;nbsp;“Pase, el señor la está esperando.”&lt;br /&gt;Me encontré frente a un hombre mucho más joven de lo que esperaba. Imaginaba un anciano, hasta lo había pensado sentado en una silla de ruedas, o padeciendo alguna grave enfermedad, tendido en su cama… Sin embargo estaba allí, tras su escritorio, delante de unas puertas corredizas semiabiertas que separaban la pequeña estancia &amp;nbsp;rodeada de libros del living de la casa y me sonreía. Sentí como si me hubiera estado esperando, como si supiera que alguien podía haber encontrado su carta, o quizás había habido muchas cartas, y que podía entrar en su vida para rescatar aquel trozo de pasado, el que compartió con ella en absoluto secreto, porque Margot era una mujer casada y su marido un conocido diplomático extranjero.&lt;br /&gt;Al salir, después de que en la penumbra de aquel escritorio hubiéramos hablado los dos largamente, después que imaginé los dolores y placeres de su vida, supe que era depositaria de un gran secreto. Pero también tuve la terrible certeza, de golpe, de que sin querer había desentrañado la verdad de mi propia vida. Porque descubrí que la niña, aunque criada por mi abuela en París antes de que volvieran todos a Buenos Aires, era en realidad la hija secreta &amp;nbsp;de Margot. &lt;br /&gt;Esa niña, débil desde su infancia, murió al dar a luz a su primogénita y ese, siempre lo supe, había sido el trágico fin de mi madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Mención concurso Margot . Baires Popular 2004&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br class="Apple-interchange-newline" /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790750499932305086-6696001100222238393?l=elrincondemiriamchepsy.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/6696001100222238393/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790750499932305086&amp;postID=6696001100222238393&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/6696001100222238393'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/6696001100222238393'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/2012/02/margot.html' title='MARGOT'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-9t4arNEpSTI/Tzy9eXHPRFI/AAAAAAAAADw/33EElr4en6Q/s72-c/margot.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086.post-597906755721005610</id><published>2012-01-27T18:17:00.002+01:00</published><updated>2012-01-28T11:32:21.502+01:00</updated><title type='text'>LA HORMIGA JACINTA</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-wcq7xj1GlUg/TyLbFfL7SUI/AAAAAAAAADo/qW6UhMHv2mY/s1600/hormiga.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="239" src="http://1.bp.blogspot.com/-wcq7xj1GlUg/TyLbFfL7SUI/AAAAAAAAADo/qW6UhMHv2mY/s320/hormiga.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;Ç&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Dedicado a Dianita Prado &amp;nbsp;y ahora a José Manuel Ortiz Soto por su cumpleaños&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una alegre mañana de sol de primavera, la hormiga Jacinta iba caminando por la hierba. Tenía que encontrar una hojita tierna, cargarla sobre sus espaldas y alcanzar la fila para llevarla al hormiguero. Pero sin darse cuenta de lo que estaba haciendo, penetró en un mundo de hojas muy oscuras, altas y duras, erguidas a su alrededor como si fueran espadas. Avanzaba con torpeza, estaba mareada, se sentía mal. &amp;nbsp;Caminó con mucho miedo, temblorosa y pensando que nunca iba a encontrar una hojita ni a sus compañeras del hormiguero cuando, de pronto, se encontró con un terreno blanco, inmenso, una gran montaña que se extendía hacia arriba y a los lados, en la que crecían pinchos muy cortos y suaves. Dudó un instante, pero sintió que nada podía ser peor que las grandes hojas verticales que se apretaban contra ella, amenazantes, y.se adentró en ese nuevo paisaje ondulado que, al poco tiempo, empezó a moverse y a temblar bajo sus ocho patitas, pero Jacinta se mantenía firme y se aventuró decidida. A medida que avanzaba, iba ganando&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;altura. Todo lo que la había rodeado se extendía debajo, como un manto: lo veía a través de los pinchos, tan cortos que no podían taparla. El suelo por donde andaba se movía bajo sus patas, cada vez con más fuerza, &amp;nbsp;como si quisiera arrojarla afuera. Siguió avanzando, caminó un rato largo, con mucho cuidado. Ya no reconocía la hierba, debía estar lejos para sus ojos que no veían más que lo que estaba muy cerquita y chocaba de vez en cuando con algo que se interponía en su camino, duro y de colores brillantes. Entonces, algo nuevo sucedió. Se oyeron voces de niños que gritaban. ¡Cabezón! ¡no rompas las plantas! La hormiga Jacinta no Siguió avanzando hasta que llegó a un lugar donde el suelo no estaba firme; lo sentía temblar la bajo sus patitas y estaba cubierto de pinchitos tan cortos que no llegaban ni a la mitad de sus patas. Jacinta sintió un movimiento fuerte y muy brusco y oyó un ruido ensordecedor. En ese momento, una capa rosada le tapó la luz &amp;nbsp;como una nube que hubiera aparecido de golpe en esa mañana soleada. Vio su mundo cada vez menos luminoso, hasta que todo se hizo negro, a medida que &amp;nbsp;ese extraño objeto se acercaba cada vez más, y más y más, hasta que Jacinta se encontró nuevamente sobre la hierba.y nuevamente la inundó el calorcito del sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mamá, era una hormiga, por eso Cabezón estaba ladrando.&lt;br /&gt;-Qué has hecho? Le preguntó su madre.&lt;br /&gt;-La dejé subir al dedo, la bajé y allí la deposité, no quise matarla.&lt;br /&gt;Y así, sin llegar a saber nunca qué había sido esa cosa rosa sin pelos donde había estado por un rato, Jacinta se encontró otra vez en medio de las altas hojas que veía amenazantes y que la rodeaban por todos lados.&lt;br /&gt;Siguió adelante, a ciegas, cuando por fin, desaparecieron las grandes hojas y se encontró con la hierba, corta, clara, donde a lo lejos, vio el dibujo zigzagueante de las hormiguitas camino de su hormiguero.&lt;br /&gt;La pesadilla parecía terminar, cargó una hojita y avanzó lo más rápido que le permitían sus cortas patitas, hacia sus compañeras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&amp;nbsp;19 / 04 / 2002 – podado el 27/1/2012&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790750499932305086-597906755721005610?l=elrincondemiriamchepsy.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/597906755721005610/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790750499932305086&amp;postID=597906755721005610&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/597906755721005610'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/597906755721005610'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/2012/01/la-hormiga-jacinta.html' title='LA HORMIGA JACINTA'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-wcq7xj1GlUg/TyLbFfL7SUI/AAAAAAAAADo/qW6UhMHv2mY/s72-c/hormiga.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086.post-5349121308324278671</id><published>2011-12-14T01:45:00.008+01:00</published><updated>2011-12-14T03:02:24.134+01:00</updated><title type='text'>Cuento de Navidad: JOTACÉ ENTRE DOS MUNDOS</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 22.45pt; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 4.7pt; margin-right: 4.7pt; margin-top: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-sL6c5YBJmXU/TufxJSUnWqI/AAAAAAAAADg/VMzp1jpeYPc/s1600/paseador-de-perros-490x3281.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="214" src="http://4.bp.blogspot.com/-sL6c5YBJmXU/TufxJSUnWqI/AAAAAAAAADg/VMzp1jpeYPc/s320/paseador-de-perros-490x3281.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 18px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 18px;"&gt;Caminaba por las sendas del Parque Chacabuco. De cada una de sus manos, de cada uno de sus dedos, salía una larga correa. En su&amp;nbsp; punta iba atado un perro que paseaba orgulloso su color y su pelambre bajo el sol de verano.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 22.45pt; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 4.7pt; margin-right: 4.7pt; margin-top: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;Buenos Aires es una ciudad donde los perros tienen entrenadores a su servicio, hacen fitness irguiendo el cuello, estirando la cabeza; la nariz henchida de oxígeno y perfume de hierba húmeda. Igual se sentía JotaCé, paseador de perros, quien todos los días por la mañana daba la vuelta alrededor del parque y por la tarde los hacía correr por la hierba.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 13.5pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 22.45pt; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 4.7pt; margin-right: 4.7pt; margin-top: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;N&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;o tenía que usar silbato ni gritarles: con un leve movimiento de correa los dirigía como eximio jockey, controlaba su andar y sus carreras. JotaCé, cuando salía con ellos, sentía cómo su cuerpo tenía seis cabezas y veintidós pies.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt; Paseador, ese era entonces su ser: él y los perros, los perros y él, bajo el sol, bajo la lluvia, con viento, con calor, con frío… Gozaba con esos paseos, su mente observadora y creativa iba descubriendo lugares, personas, situaciones, que luego vertía en sus cuentos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 13.5pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 22.45pt; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 4.7pt; margin-right: 4.7pt; margin-top: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;Era un veinticinco de diciembre, a esa hora temprana en que las sombras se extienden sobre el suelo.&amp;nbsp;JotaCé, al completar la vuelta, vio a la joven vecina que, sentada sobre la hierba, vigilaba a su cachorro y lo saludaba con la mano en alto.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 13.5pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 22.45pt; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 4.7pt; margin-right: 4.7pt; margin-top: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;—¡Feliz Navidad!— le gritó desde el camino, ya dispuesto a pasar bajo la autopista para terminar la ronda. Era allí donde los ladridos resonaban y tenía que cuidar que la mujer que había organizado en ese rincón su vida no les tirara piedras. Sintió que el aire vibraba como el agua de un lago tranquilo recibiendo una lluvia de pequeños guijarros, y vio del otro lado algo que no esperaba: no estaba más el sendero por el que siempre hacían el último tramo del paseo, tampoco la carretera sobre sus cabezas; se encontraba bajo un edificio que formaba puente apoyado en dos enormes pilares. El camino se había transformado: lo flanqueaba a un lado un muro de grandes piedras y al otro las rocas, el mar y los barcos. El parque era ahora un puerto; la senda, un largo dique con una señal en la punta. Las casas se habían alejado, verdes colinas asomaban en el horizonte y la joven que, desde el pasto, lo saludaba con la mano había desaparecido. En su lugar estaba su amiga BeBé, sonriente, sentada sobre una roca, saludando también con la mano. Observó el sol que estaba justo en el cenit&amp;nbsp; y supo que era&amp;nbsp; mediodía. Los perros levantaron la cabeza, olía a yodo, y el viento les pegaba en el cuello. El perfume intenso del mar y la fuerte brisa los emborrachaba y tiraban queriendo llegar al agua.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 13.5pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 22.45pt; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 4.7pt; margin-right: 4.7pt; margin-top: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;JotaCé reconoció la bahía, sabía dónde estaba —había visto tantas veces las fotos—: allá, del otro lado de la autopista, más allá del Río de la Plata, del otro lado del océano. BeGé los guió a lo largo de la costa y pasaron muy cerca de la Torre de Hércules. Ella ya le había escrito contándole la leyenda y la historia de ese antiguo faro romano cuyo haz de luz ha girado desde entonces iluminando la noche. Y siguieron andando hasta llegar a la playa, que forma un amplio semicírculo que abraza al mar, con la silueta de los altos edificios detrás dibujando sobre el cielo un horizonte cercano. Y otra vez los perros se excitaron, tiraban para bajar las escaleras y, liberados de sus correas, se abalanzaron hacia el agua, mojándose las patas, revolcándose en la arena.&amp;nbsp; Mientras, JotaCé y BeGé&amp;nbsp; festejaban su encuentro: gozaban el contacto del agua y la espuma en sus pies desnudos, al tiempo que elevaban la voz&amp;nbsp; por sobre el constante&amp;nbsp; quejido de las olas al morder la orilla, él recitando poemas y ella contestando con canciones de ese otro mundo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 13.5pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 22.45pt; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 4.7pt; margin-right: 4.7pt; margin-top: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;Continuaron su camino.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;"Acá no hay paseadores", le decía BeGé cuando JotaCé le preguntó por qué lo miraban con curiosidad.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;Y le contó&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;que sólo se podían encontrar perros, fieros guardianes, en las casas rodeadas de jardines de las afueras de la ciudad pero que por esa zona no los había y que, allí, él y los suyos resultaban&amp;nbsp; personajes inesperados.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 13.5pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 22.45pt; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 4.7pt; margin-right: 4.7pt; margin-top: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;A&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;l llegar al c&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;entro de la curva que forma la rambla que bordea la playa, se apartaron de la costa y recorrieron las estrechas callejuelas. Allí pudo conocer el encaje de las fachadas de madera y vidrio que ella le había descrito en sus cartas, contempló las vidrieras desbordantes de bichos marinos invitando a la comida y escuchó el cantar de la gente de esa tierra al pasar a su lado. Alcanzaron la casa de BeGé, subieron por la antigua escalera y los perros se echaron sobre el suelo de la galería mientras el paseador reposaba.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 13.5pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 22.45pt; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 4.7pt; margin-right: 4.7pt; margin-top: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;Más tarde volvieron a salir bajo un cielo que él no pudo reconocer. La luna se asomaba pálida dibujando una C —la noche anterior, desde el jardín de su casa, él la había visto brillar mirando hacia el otro lado—, y las nubes y el aire frío contrastaban con el calor de aquella mañana en el Parque Chacabuco.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 13.5pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 22.45pt; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 4.7pt; margin-right: 4.7pt; margin-top: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;Se acercaron a&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;l gran barco que, al final de esa mañana, al igual que el paseador, había llegado a Puerto; y caminaron lentamente por el muelle, se sentaron un rato en los bancos para contemplar la costa iluminada, sintieron otra vez el olor a mar penetrando a través de la piel y, volvieron por el largo dique donde se habían encontrado, para llegar hasta la punta y mirar el paisaje de los montes que se adentran como dedos en el mar.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 13.5pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 22.45pt; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 4.7pt; margin-right: 4.7pt; margin-top: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;Al pasar bajo el edifico de los altos pilares, donde el viento se arremolina, vibró el aire; él volvió a sentirlo como el agua de un lago tranquilo recibiendo una lluvia de pequeños guijarros y, uno a uno, los perros fueron desapareciendo y tras ellos JotaCé, que sentía cada vez más tensas las correas, fue arrastrado detrás y se esfumó tras las ondas brumosas del anochecer, mientras daba vuelta la cabeza y miraba con aire extrañado a su amiga.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 13.5pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 22.45pt; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 4.7pt; margin-right: 4.7pt; margin-top: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;Ella quedó allí, sin el paseador y sin sus perros, viendo delante sólo el vacío.&amp;nbsp; Entonces se preguntó si lo habría imaginado, si todo habría sido un sueño…&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 13.5pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 22.45pt; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 4.7pt; margin-right: 4.7pt; margin-top: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;JotaCé se encontró bajo la autopista, miró para atrás; su joven vecina lo seguía saludando con la mano en alto, sentada en el pasto, los perros tiraban para tomar el camino que los llevaría a su casa, el sol de la mañana dibujaba sombras largas sobre el suelo. Se restregó los ojos, esperaba ver el puerto, los barcos, el oscuro cielo, a su amiga BeGé que los miraba cada vez más lejos; pero todo eso había desaparecido.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 13.5pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 22.45pt; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 4.7pt; margin-right: 4.7pt; margin-top: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 13.5pt;"&gt;Entonces se preguntó si lo habría imaginado, si todo habría sido un sueño…&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 13.5pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 29.9pt; margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 10pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 10pt;"&gt;23/12/2004 - 10/05/2005&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 13.5pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 29.9pt; margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="line-height: 29.9pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790750499932305086-5349121308324278671?l=elrincondemiriamchepsy.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/5349121308324278671/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790750499932305086&amp;postID=5349121308324278671&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/5349121308324278671'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/5349121308324278671'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/2011/12/cuento-de-navidad-jotace-entre-dos.html' title='Cuento de Navidad: JOTACÉ ENTRE DOS MUNDOS'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-sL6c5YBJmXU/TufxJSUnWqI/AAAAAAAAADg/VMzp1jpeYPc/s72-c/paseador-de-perros-490x3281.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086.post-5556584254425980225</id><published>2011-11-27T10:06:00.003+01:00</published><updated>2011-11-27T10:09:45.549+01:00</updated><title type='text'>MANDATO</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-jmNMhVjFE3c/TtH8L6ih9aI/AAAAAAAAADQ/TI9nol1COs8/s1600/Manet+mujer+leyendo+el+periodico.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-jmNMhVjFE3c/TtH8L6ih9aI/AAAAAAAAADQ/TI9nol1COs8/s1600/Manet+mujer+leyendo+el+periodico.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;Manet. Mujer leyendo el periódico&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;La habitación está en penumbra. Detrás de mí, una luz brillante en lo alto. Mi cama, un precioso canasto forrado de blanco con cintas rosadas y un tul que pende desde arriba, se mece constantemente. El vaivén suave me mantiene adormilada. Succiono continuamente mi dedo pulgar, cierro los ojos y me dejo llevar por la agradable sensación de bienestar que me inunda.&lt;br /&gt;Siento retorcijones en la barriga: tengo que avisar a alguien. Fuertes alaridos salen de mis pulmones y las lágrimas bañan mi cara. ¿Dónde estará mi madre?&lt;br /&gt;Cesa el balanceo. Un momento después la veo aparecer, muy alta. Reconozco sus manos; en ellas &amp;nbsp;sostiene un enorme papel lleno de dibujitos negros sobre un fondo blanco. Lo dobla y lo deja mucho más chico antes de apoyarlo sobre la mesita .&lt;br /&gt;Me toma en sus brazos y me da unas palmaditas en la espalda. Eso me hace bien, siento que los gases abandonan la tripa y me salen por la garganta. Luego me da un beso rápido, vuelve a acostarme y me dice: Sé buena, tengo que leer el diario.&lt;br /&gt;Pienso que eso debe ser muy &amp;nbsp;importante, lo más importante del mundo y repito quedamente en mi mente, pues todavía soy incapaz de pronunciarlo: leer... diario....LEER.....&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small; font-style: italic;"&gt;25/2/2003&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-size: small; font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790750499932305086-5556584254425980225?l=elrincondemiriamchepsy.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/5556584254425980225/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790750499932305086&amp;postID=5556584254425980225&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/5556584254425980225'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/5556584254425980225'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/2011/11/mandato.html' title='MANDATO'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-jmNMhVjFE3c/TtH8L6ih9aI/AAAAAAAAADQ/TI9nol1COs8/s72-c/Manet+mujer+leyendo+el+periodico.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086.post-1776703393535862443</id><published>2011-11-06T12:50:00.001+01:00</published><updated>2011-11-06T12:52:36.803+01:00</updated><title type='text'>PRIMER MUNDO</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-gbbNrFX997A/TrZy02szSsI/AAAAAAAAADI/RSdvVgY7Bjo/s1600/mujer+con+globos.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="202" src="http://1.bp.blogspot.com/-gbbNrFX997A/TrZy02szSsI/AAAAAAAAADI/RSdvVgY7Bjo/s320/mujer+con+globos.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;&lt;br /&gt;1.&lt;br /&gt;Son las siete de la tarde. Es un día frío, nublado y gris. La calle, con sus paredes y su suelo de piedra, mimetiza su color con el del ambiente. Las farolas crean sombras que acentúan la volumetría de los edificios. Sobre el pavimento resuenan las pisadas, y las voces reverberan contra los muros y se amplifican.&lt;br /&gt;2.&lt;br /&gt;Son las siete de la tarde. Voy recorriendo la calle, distraída. Veo a un costado, contra la fachada, un ramillete de globos amarillos, enormes, con forma de animales. Sigo con la mirada los hilos que lo sostienen. Llegan hasta una mano flaca, de piel oscura. Recorro con la vista ese brazo, enfundado en una chaqueta demasiado fina, y me encuentro con una cara delgada que expresa sufrimiento y hambre, con ojos muy negros y una trenza que le cae sobre la espalda.&lt;br /&gt;3.&lt;br /&gt;Son las siete de la tarde. El cielo está casi negro. Las gentes pasan sin mirarme, apuradas. Con este frío y estas nubes que amenazan lluvia, ¿quién se va a parar a comprar unos globos? Si ni siquiera tiran, al pasar, alguna moneda a mi lado. Mierda de ciudad ésta. ¿Es que no puede haber dos días de sol sin que siempre caiga agua? Ya es noche, debo volver a casa. En la oscuridad, con mi carga a cuestas, camino llevando mi hambre.&lt;br /&gt;4.&lt;br /&gt;Son las siete de la tarde, hace calor, estoy cansado de trabajar catorce horas en esta maldita cosecha. Quedan quince días para volver, si sobrevivo, que ayer un tren atropelló al ómnibus que llevaba a la gente a las barracas. Jodidas barracas, no se puede dormir así, hacinados, y con ese olor a pis que se mete hasta las entrañas. Qué será de Amanda, que ha quedado sola en casa de los colombianos.&lt;br /&gt;5.&lt;br /&gt;Son las doce del mediodía, el sol cae vertical sobre el poblado. Sentada a la puerta de mi casa, miro cómo los niños corretean con los pies descalzos. Oteo la carretera como si por ella pudieran venir, andando, los billetes para llevar a mis nietos o, por lo menos, el cartero, con noticias de Amanda y de Gerardo. Pero sólo veo el polvo que levantan los coches al pasar. Por allí nunca llega nadie.&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;9/2002&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-size: small; font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790750499932305086-1776703393535862443?l=elrincondemiriamchepsy.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/1776703393535862443/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790750499932305086&amp;postID=1776703393535862443&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/1776703393535862443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/1776703393535862443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/2011/11/primer-mundo.html' title='PRIMER MUNDO'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-gbbNrFX997A/TrZy02szSsI/AAAAAAAAADI/RSdvVgY7Bjo/s72-c/mujer+con+globos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086.post-7631008434975669920</id><published>2011-10-31T18:01:00.006+01:00</published><updated>2011-10-31T18:13:25.653+01:00</updated><title type='text'>ERROR</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-0DIDGmw1r5U/Tq7TNBkrlsI/AAAAAAAAADA/ONenuuQIT44/s1600/Nave+espacial.bmp" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="196" src="http://1.bp.blogspot.com/-0DIDGmw1r5U/Tq7TNBkrlsI/AAAAAAAAADA/ONenuuQIT44/s320/Nave+espacial.bmp" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;i&gt;Esta segunda vez, Dios había decidido no hacer ninguna excepción; pero, mientras contemplaba satisfecho cómo el diluvio borraba a la humanidad de la faz de la tierra, olvidó al grupo de hombres y mujeres que, experimentando nuevas formas de vida, giraba alrededor del planeta.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;30 Enero 2002&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;i style="text-align: right;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; 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text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-gUH3qB8y_eU/TqMp-TeVqhI/AAAAAAAAAC4/MOFnLFztZAI/s1600/tango3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="237" src="http://4.bp.blogspot.com/-gUH3qB8y_eU/TqMp-TeVqhI/AAAAAAAAAC4/MOFnLFztZAI/s320/tango3.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;&amp;nbsp; imagen:&lt;/i&gt;&lt;i&gt; andaluciasur.blogcindario.com&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;Tengo el corazón acobardado&lt;/div&gt;la vida se me dio de medio lado&lt;br /&gt;la lucha dura y cruel&lt;br /&gt;la pucha, cómo fue&lt;br /&gt;que siempre me quedé medio colgado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pebeta de los ojos verdemar&lt;br /&gt;veníte y bailemos este tango&lt;br /&gt;bailemos, minusa, estos compases&lt;br /&gt;cadencia de una voz sensual y grave&lt;br /&gt;lamentos de este triste bandoneón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentiré tus piernas enlazadas&lt;br /&gt;sentiré las caderas apretadas&lt;br /&gt;sentiré tu brazo que me abraza&lt;br /&gt;mi brazo que te lleva,&lt;br /&gt;tus pasos tras mis pasos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchá, mi nena, a este cantor&lt;br /&gt;mientras hacés los ochos y quebradas&lt;br /&gt;vos y yo , la música , el gotán&lt;br /&gt;y del dolor, ya no me queda nada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentiré tus piernas enlazadas&lt;br /&gt;sentiré las caderas apretadas&lt;br /&gt;sentiré tu brazo que me abraza&lt;br /&gt;mi brazo que te lleva,&lt;br /&gt;tus pasos tras mis pasos.&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;26/05/2003 Tango canción&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;Música: miriam chepsy y irina moriatova&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790750499932305086-8745258701162487682?l=elrincondemiriamchepsy.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/8745258701162487682/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790750499932305086&amp;postID=8745258701162487682&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/8745258701162487682'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/8745258701162487682'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/2011/10/tango-cancion-gotan.html' title='TUS PASOS TRAS MIS PASOS'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-gUH3qB8y_eU/TqMp-TeVqhI/AAAAAAAAAC4/MOFnLFztZAI/s72-c/tango3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086.post-891967053549519066</id><published>2011-10-12T08:19:00.002+02:00</published><updated>2011-10-12T08:22:53.396+02:00</updated><title type='text'>Yuppy</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-NB575_xgiwE/TpUv4KdnYNI/AAAAAAAAACo/0Ql7ysVbiiU/s1600/espejo1+-+copia.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-NB575_xgiwE/TpUv4KdnYNI/AAAAAAAAACo/0Ql7ysVbiiU/s320/espejo1+-+copia.jpg" width="292" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;imagen de sombriasluces.blogspot.com alterada&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin poder controlarse, aparece nítida en su mente la imagen de aquella noche en que, desoyendo sus ruegos, lo hizo desaparecer enterrándolo más allá de su memoria.&lt;br /&gt;Muchos años han pasado. Hoy, su atractivo cuerpo se siente como un muñeco sin contenido. En un flash-back instantáneo visualiza su trayectoria, su rol ascendente en la empresa, su familia impecable.&lt;br /&gt;Se mira en el espejo y detrás de su figura bronceada y elegante ve emerger amenazadora, reclamando su espacio, la imagen de ese joven poeta que, olvidado ex - futuro posible, había aniquilado.&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;20 de mayo, 2002&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;Para concurso: asesinato necesario&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790750499932305086-891967053549519066?l=elrincondemiriamchepsy.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/891967053549519066/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790750499932305086&amp;postID=891967053549519066&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/891967053549519066'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/891967053549519066'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/2011/10/yuppy.html' title='Yuppy'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-NB575_xgiwE/TpUv4KdnYNI/AAAAAAAAACo/0Ql7ysVbiiU/s72-c/espejo1+-+copia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086.post-5339537677453612330</id><published>2011-10-05T01:53:00.006+02:00</published><updated>2011-10-05T02:29:47.690+02:00</updated><title type='text'>VIVENCIA 2002</title><content type='html'>&lt;div style="line-height: 150%; margin: 0cm 3.25pt;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-KawhJdzxFD8/ToubzlzQKTI/AAAAAAAAACk/AzYcFSMiPqw/s1600/A-chicoCalle.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="217" src="http://4.bp.blogspot.com/-KawhJdzxFD8/ToubzlzQKTI/AAAAAAAAACk/AzYcFSMiPqw/s320/A-chicoCalle.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;Buenos Aires, mi ciudad, la ciudad de las luces y las sombras. &lt;br /&gt;Reencontré el aire cálido, la humedad que penetra, los árboles cuajados de flores, las plantas en los balcones, los pájaros que cantan... &lt;br /&gt;Como si todo fuera igual, como si no pasara nada. &lt;br /&gt;Pero en cuanto mirás al costado aparecen los que te piden para comer, los que no tienen laburo, los que venden cualquier cosa, los que están tirados en los umbrales con un cartón como casa, lo que viven en colonias en las plazas : hombres, mujeres y niños durmiendo, comiendo , haciendo el amor bajo las estrellas como si de otra especie se tratara, coexistiendo con los chicos bien alimentados que juegan a su lado. &lt;br /&gt;Dos mundos que se superponen en el tiempo y en el espacio. &lt;br /&gt;Como las aguas del mar, crecen con la marea ocupando los intersticios del mundo de los que todavía no han caído, de los que pueden vivir como si no pasara nada. &lt;br /&gt;La trama y la urdimbre de una sociedad que aunque desesperada, aunque no ve ninguna salida, aunque llora, crea sueños de esperanza. &lt;br /&gt;Encontré a los que separan en bolsas los restos de comida para alimentar a las sombras que por la noche rebuscan en las basuras, los que organizan repartos, los espectáculos gratis en los barrios, los que están permanentemente haciendo actos de denuncia para despertar las conciencias adormiladas. &lt;br /&gt;Y mientras la marea sigue creciendo y los intersticios se van llenando, las ilusiones, las teorías, la trama de alternativas creativas : los mercadillos, el trueque, la ayuda solidaria se golpean contra el muro de una estructura que escucha las sirenas de otros cantos. Y aumenta el dolor y la desesperanza. &lt;br /&gt;Las cifras aterran, de los que no pueden comer, de los que sólo pueden comer, de los niños desnutridos, de las regiones paupérrimas, de los muertos en la provincia de Buenos Aires. &lt;br /&gt;Y veo a mi alrededor los que sobreviven , los que están veinte horas trabajando, como acción heroica, voluntad de no claudicar, de no querer formar parte de esa marea que nos va empapando... &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 150%; margin: 0cm 3.25pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;"&gt;12 de octubre, 2002&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790750499932305086-5339537677453612330?l=elrincondemiriamchepsy.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/5339537677453612330/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790750499932305086&amp;postID=5339537677453612330&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/5339537677453612330'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/5339537677453612330'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/2011/10/vivencia-2002.html' title='VIVENCIA 2002'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-KawhJdzxFD8/ToubzlzQKTI/AAAAAAAAACk/AzYcFSMiPqw/s72-c/A-chicoCalle.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086.post-3423839431815416124</id><published>2011-09-23T11:28:00.047+02:00</published><updated>2011-11-06T13:31:21.238+01:00</updated><title type='text'>Melancolía en un día sin verano</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-xUib_0or7jg/TnxJRJM19XI/AAAAAAAAACg/tWa2dnR4fcU/s1600/Nueva+imagen.bmp" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="178" src="http://2.bp.blogspot.com/-xUib_0or7jg/TnxJRJM19XI/AAAAAAAAACg/tWa2dnR4fcU/s320/Nueva+imagen.bmp" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; muro de casa en Bayo / foto Chepsy&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/i&gt;Amamos la magia de las cosas viejas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; de los dólmenes y de los castros&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; amamos las vetustas paredes&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; las grietas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; las humedades&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Soñamos historias escondidas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; tras los gruesos muros&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; o entre las hierbas que crecen&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; sobre los tejados&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pero odiamos nuestras arrugas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp; la piel que ya no huele a madreselvas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; el brillo que se escapa de nuestros ojos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Nos negamos&amp;nbsp; amar&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; nuestra propia magia&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; las experiencias&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; que anidan&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; en nuestros poros&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;23 / 09 / 2002&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790750499932305086-3423839431815416124?l=elrincondemiriamchepsy.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/3423839431815416124/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790750499932305086&amp;postID=3423839431815416124&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/3423839431815416124'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/3423839431815416124'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/2011/09/melancolia-en-un-dia-sin-verano.html' title='Melancolía en un día sin verano'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-xUib_0or7jg/TnxJRJM19XI/AAAAAAAAACg/tWa2dnR4fcU/s72-c/Nueva+imagen.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086.post-3253922447580128647</id><published>2011-09-19T09:13:00.003+02:00</published><updated>2011-09-19T09:25:43.138+02:00</updated><title type='text'>Reflexión al borde del mar</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-3A5I0HIJVv8/TnboRwbjWcI/AAAAAAAAACE/dpVVhe9OGjc/s1600/borde+de+la+ciudad.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://4.bp.blogspot.com/-3A5I0HIJVv8/TnboRwbjWcI/AAAAAAAAACE/dpVVhe9OGjc/s320/borde+de+la+ciudad.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; * Paseo marítimo / foto Chepsy&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;Hoy, mientras caminaba por el borde de la ciudad, el viento y el mar me hicieron sentir que las palabras son nada más que ruido y que la música está en el silencio, pero también me hicieron pensar que las palabras, cuando se transmutan en prosa o poesía, se convierten en música.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;11/4/2005&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790750499932305086-3253922447580128647?l=elrincondemiriamchepsy.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/3253922447580128647/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790750499932305086&amp;postID=3253922447580128647&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/3253922447580128647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/3253922447580128647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/2011/09/reflexion-al-borde-del-mar.html' title='Reflexión al borde del mar'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-3A5I0HIJVv8/TnboRwbjWcI/AAAAAAAAACE/dpVVhe9OGjc/s72-c/borde+de+la+ciudad.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086.post-3896854305172804435</id><published>2011-09-11T22:51:00.013+02:00</published><updated>2011-09-13T01:41:41.634+02:00</updated><title type='text'>Círculos: Su obra maestra</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-u4xM8cpEfvM/Tm1oXSFATCI/AAAAAAAAAB8/EklxQYMzrCI/s1600/interior+avi%25C3%25B3n+a+lisboa.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://4.bp.blogspot.com/-u4xM8cpEfvM/Tm1oXSFATCI/AAAAAAAAAB8/EklxQYMzrCI/s320/interior+avi%25C3%25B3n+a+lisboa.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;*avión de Tap Air / foto Chepsy&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Julio está obsesionado con su novela. Imagina los nombres de los personajes: Ricardo, Ana, Jimena… Quiere que su historia exprese la complejidad de la vida, haciendo que ellos experimenten todas sus contradicciones hasta el paroxismo: serán a la vez calmos y violentos, cultos e ignorantes, tiernos y crueles… &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; Sentado ante la mesa de la cafetería, en Barajas, esperando, como todos los viernes, su vuelo a Buenos Aires, mira hacia afuera la noche de Madrid, el invierno que se siente en el color del cielo y a la gente a su alrededor, vestida con abrigos y bufandas. Observa con intensidad el exterior pensando en atrapar ese momento entre sus letras. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; Con su notebook abierto y el documento todavía en blanco, piensa cómo debe ser la primera frase, la que devele en un instante el sentido del texto, el puntapié que ponga a rodar la pelota de la ficción. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Pero la productora reclama entregas, da indicaciones, irrumpe a cada momento, y esa angustia le impide concentrarse relajadamente. Lo persiguen el plop-plop de los cuadraditos del msn que aparecen como burbujas y el tarararí-tarará del celular que le taladra los oídos, justo cuando su mente busca el minuto de calma que le permita crear la primera frase genial que dará inicio a su novela. Porque piensa que ese es el quid, las primeras palabras, las que enganchen a los lectores y los sumerjan en el mundo laberíntico que imagina para sus personajes, totalmente alejados de los estereotipos a los que tiene que dar vida cada día.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; En el aire, en cambio, nada lo perturba: no más Internet, no más teléfonos. Y tiene por delante esa larga noche en la que el zumbido constante, la música clásica en los oídos y la penumbra del ambiente, horadada apenas por el haz de luz que ilumina su asiento, lo sumen en un estado de hipnosis en el que los dedos empiezan a teclear y la pantalla se va cubriendo de palabras… Sin embargo, sólo logra terminar sus guiones, en los que debe dar forma a esos seres que nacen de las encuestas, de las órdenes del director, de los vaivenes de los actores…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; Una hora antes de llegar se encienden las luces. El interior del avión tiene la pulcritud de una nave espacial. Julio intuye el sol de la mañana a través de la larga fila de ventanas, mientras al mirar hacia afuera ve el cielo de un intenso color celeste. Imagina el calor de Buenos Aires, las reuniones con la productora, las inevitables comidas de trabajo…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; Tiene que hacer algo diferente. Algo más que sus guiones, algo que en poco tiempo le dé el dinero que le permita ser libre, encerrarse en su propio jet, volar permanentemente y dedicarse a su novela. Tiene que escribir un best-seller. Y sabe que puede, que sabe bien lo que necesita su público. Lo venderá en Madrid, en Buenos Aires, en Tokio, en Frankfurt, en París… Y ya no será un guionista perdido entre los créditos, será Julio Trasarco.: Escritor. Famoso. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; Obsesionado con ese objetivo, entre guión y guión habla largamente con los compañeros de vuelo y les roba sus confesiones, sus anhelos, sus temores. Después de un año intenso de trabajo, termina el libro. Allí vierte las historias de esos seres anónimos: sus experiencias, problemas, sentimientos… Las entreteje creando un mundo intimista suspendido en el espacio. Su sueño se cumple, el éxito lo acompaña, su libro : “Vidas a 900 kilómetros por hora“ se edita en varios idiomas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; Estando en Nueva York, durante la presentación de la obra, entre copas y canapés, su agente le dice: “Lo conseguimos, ya podés alquilar un jet y encerrarte a escribir tu novela”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; Cuando llega al hotel, a esa hora en que la luz del amanecer va matando la noche, con los sentidos excitados por el alcohol, Julio tiene la certeza de que no puede dejar pasar ese instante, de que el nacimiento del día tiene que traer al mundo el nacimiento de su novela. Abre su notebook, se sienta frente a la mesilla, y se dispone a escribir las primeras palabras. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; Pero ya no sabe lo que quería contar. Lo recuerda apenas, no lo siente dentro… Sólo tiene la pantalla en blanco y su mente vacía. Los protagonistas de la novela, su Ricardo, su Ana…lo han abandonado. Es como si, de alguna manera, la historia de los personajes reales, capturada en el libro, hubiera robado a los de ficción la trama de sus vidas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; Julio descubre que ya no le interesa su proyecto. En ese momento siente nada más que un cansancio infinito. Imagina una única idea: acostarse y cerrar los ojos. Ahora sólo tiene sentido para él estar en una habitación oscura, con una cama mullida, una almohada de plumas, un edredón que lo envuelva y, sin nada más, sin pensar siquiera en unos brazos que le hagan caricias, dormir una eternidad. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; Tiene la certeza de que debe vivir esa experiencia, y de que, cuando por fin despierte, podrá contarla en una historia en la que él será el único protagonista y en la que enlazará la nada, la oscuridad, los sueños, entremezclando imágenes, simbolismos y sensaciones, y de ese modo logrará una novela única, maravillosa. Su obra maestra.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;07/2003 – 10/2004 &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; © 2005&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790750499932305086-3896854305172804435?l=elrincondemiriamchepsy.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/3896854305172804435/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790750499932305086&amp;postID=3896854305172804435&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/3896854305172804435'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/3896854305172804435'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/2011/09/circulos-su-obra-maestra.html' title='Círculos: Su obra maestra'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-u4xM8cpEfvM/Tm1oXSFATCI/AAAAAAAAAB8/EklxQYMzrCI/s72-c/interior+avi%25C3%25B3n+a+lisboa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086.post-3109907165927973695</id><published>2011-09-03T00:45:00.009+02:00</published><updated>2011-09-12T16:21:52.151+02:00</updated><title type='text'>Aquel día del árbol</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-rDSDBI64vpI/TmGX2nlCyUI/AAAAAAAAABo/Fd5vS3TnU00/s1600/casa+de+cort%25C3%25A1zar+en+barrio+rawson+para+mail.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="239" src="http://3.bp.blogspot.com/-rDSDBI64vpI/TmGX2nlCyUI/AAAAAAAAABo/Fd5vS3TnU00/s320/casa+de+cort%25C3%25A1zar+en+barrio+rawson+para+mail.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; *plaza del barrio Rawson /&amp;nbsp;foto Chepsy&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;Recuerdo posible, recuerdo imaginario…&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;a mi hijo Pablo, que me dio la idea&lt;/span&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;“A las dos, cuando la ola de los empleados termina de romper en los umbrales de tanta casa, Villa del Parque se pone desierta y luminosa. Por Tinogasta y Zamudio bajó Clara taconeando distintamente, saboreando un sol de noviembre roto por islas de sombra que le tiraban a su paso los árboles de Agronomía. (...) Por la calle vacía vino remolonamente el 168, soltando su seco bufido insatisfecho al abrirse la puerta para Clara, sola pasajera en la esquina callada de la tarde." &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;Julio Cortázar: Ómnibus, 1951&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;He vuelto a recorrer el barrio. Escuché otra vez los pasos, escuché otra vez las voces, y escuché también el sonido agudo, que parecía venir de las entrañas de un monstruo encabritado, que salía de la ventana de un piso cuarto, donde su figura, muy alta, se desdibujaba en la penumbra tras su trompeta plateada. &lt;br /&gt;Anduve por las callejuelas curvas de casas iguales y entré, a través del hueco del seto vivo, a la zona de bloques: blancos, prismáticos, paralelos, organizados a un lado y otro de la ancha senda peatonal cubierta por las ramas de sus dos hileras de frondosos árboles. En el centro, el tanque de agua continuaba erguido sobre su torre, portando el afilado pararrayos que emergía por encima de todo; y algo más allá, podía oír las risas de los niños en las ya inexistentes hamacas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Al avanzar por la calle Artigas, escuché la voz de aquella viejecita menuda, la que peinaba su pelo cano en apretado rodete, que decía : “¡Hola, Julio! ¡Hola, muchacho!”&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Julio acostumbraba ayudar a su vecina cuando la encontraba volviendo de la feria, al llegar de sus noches de parranda, o de San Juan, donde daba clases. Al entrar en su pieza, en el último piso, se acercaba a la ventana; gustaba aspirar profundamente el aire saturado de aromas y se asomaba a mirar desde arriba la plaza, casi en su totalidad cubierta de verde, que estaba a los pies de ese bloque largo, de cuatro plantas, con ordenadas filas de ventanas. Enfrente, la enmarcaba la hilera de casitas bajas de techos a dos aguas; la de la esquina, que tanto le gustaba contemplar, estaba con la oscura trama que se adhería a la fachada y que en verano se convertía en verdes hojas de hiedra.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Los bloques y las casas individuales estaban segregados en zonas bien diferenciadas. Sin embargo, la plaza estaba enmarcada por ambos, como si quisiera condensarse, en ese espacio urbano simbólico, toda la filosofía del barrio.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Julio se impregnaba de ese ambiente tranquilo de suburbio, que tanto apreciaba al llegar después de cruzar de oeste a este la pampa. En esos largos viajes, apuntaba ideas que quedaban a la espera; sabía que algún día podría usarlas.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Mientras contemplaba el paisaje de la plaza con sus dos senderos en cruz atravesando la superficie de hierba y el círculo en el centro con los bancos, respiraba el aire cuajado de perfume de campo. Porque los campos de la Facultad de Agronomía abrazan ese pequeño triángulo urbano y le dan carácter de frontera; es imposible que la vista alcance sus confines y descubrir a su través otro trozo de ciudad.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y por entonces, no sólo había árboles y plantas, y gallinas, sino que hasta un tambo surtía de leche fresca a los vecinos. Y cuando íbamos en busca de las hojas del árbol de la morera, nos llenábamos los bolsillos con los maníes calentitos, calentitos los maníes, de ese hombre eterno, sentado junto a su humeante hornillo al lado de la barrera; porque también pasaba el tren por dentro del Parque y tenía allí su pequeño apeadero. Desde su atalaya, Julio podía sentir la voz del pescadero y veía asomar su silueta algo encorvada, cargado con las dos canastas colgando de las puntas del palo que apoyaba en su hombro, como si fuera la imagen de una gran balanza que equilibraba el peso de los pescados que las llenaban.. O podía ver llegar a los vendedores de hielo, siempre corriendo, con la bolsa colgada al hombro, donde apoyaban las barras que a su paso dejaban un surco mojado. Ese era su barrio, esos ruidos matinales eran el acompañamiento para sus sueños. &lt;br /&gt;Aquel día no había llegado de ningún lado; no había bajado del tranvía 86, ni del ómnibus 168 —al que convertiría en protagonista de un viaje mágico a Chacarita—. La noche lo encontró trabajando con ansiedad; tenía que escribir rápido, le costaba seguir los dictados de su mente con los dedos. En la tranquilidad de esas horas, el teclado producía un martilleo suave pero constante que escapaba por la ventana iluminada. Un viernes, pocas semanas antes, había visto por primera vez, en El Correo algo suyo, algo en letras de molde, con su nombre estampado debajo: Brujas, su primer cuento publicado. Y ahora, nuevas ideas bullían en su interior, y no quería que se le perdieran. Así lo había encontrado el amanecer y así se había quedado dormido, vestido, sobre la cama.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Era un 29 de Agosto en esa plaza del barrio Rawson, óvalo tranquilo donde, de vez en cuando, se sentaba alguien a tomar el sol en alguno de los bancos. Las calles desiertas y las anchas veredas daban cobijo al juego de los niños, como prolongación de los pequeños jardines de las casas; los jazmines, helechos y madreselvas dentro, los árboles cuajaban las calles y los tréboles nacían entre la hierba, a sus pies. Y nosotros corríamos libremente, mientras la hipotenusa del triángulo que forma el barrio, la Avenida San Martín, condensaba todo el tráfico.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Unas voces infantiles despertaron a Julio. Se asomó a la ventana y nos vio, un grupo de escolares con las tablas de los delantales almidonados, de pie, firmes, junto a un arbolito tirado sobre la hierba. Y también, al hombre que solemnemente cavó el hueco, introdujo con cuidado el árbol y nos entregó, uno a uno, la pala para que cubriéramos sus raíces. Y nuestras voces cantaban: Es el árbol un amigo… que obliga a la gratitud… nos da leña, nos da abrigo… nos da cuna y ataúd… Plantábamos un ceibo en el día del árbol y ese ceibo, que se había convertido en símbolo del país, era también el de la construcción de un nuevo mundo. Estábamos ahí, bien firmes, mirando atentamente la ceremonia; siendo la ceremonia, muy conscientes de la importancia de ese acto.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Así también el mástil, en el centro de la plaza, portador de la bandera, era un símbolo de pertenencia para tantos inmigrantes que habían bajado de los barcos; muchos de ellos artistas que buscaron el encanto, los aromas de ese rincón de Buenos Aires que estaba en los confines de la ciudad. Y a este barrio de casas baratas había llegado la familia de Julio cuando los abandonó su padre y debieron salir de la casona de Banfield.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Todo eso pensó Julio desde su ventana. Se sentía parte de ese espíritu. Él mismo, aunque por accidente, por razones de trabajo, había nacido fuera. Y quiso también expresarse con la música. Pero no con el himno al árbol; estiró el brazo, agarró la trompeta y empezó a tocar la suya, que contestaba a aquel canto. Y escaparon de ella las notas del Jazz, queriendo darnos un mensaje, el mensaje de que había que mirar más allá…como esa música que ya era universal. Como si previera que todo cambiaría , y que él unos meses más tarde se vería un día en la cárcel y que pocos años después, al volver de un viaje a París, decidiría recalar en la vieja Europa de donde había arribado, no aceptar el rumbo que le marcaban...&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y fue así como nosotros escuchamos aquel sonido agudo, que parecía venir de las entrañas de un monstruo encabritado, que salía de la ventana del piso cuarto, donde una figura muy alta se desdibujaba en la sombra tras su trompeta plateada…&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Él ya no está, pero la calle Espinosa, que pasa tangente al óvalo de la plaza, lleva ahora su nombre: Julio Cortázar.&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 3.7pt 0pt; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10pt; line-height: 150%;"&gt;24/4/2005&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.05pt 0pt 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790750499932305086-3109907165927973695?l=elrincondemiriamchepsy.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/3109907165927973695/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790750499932305086&amp;postID=3109907165927973695&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/3109907165927973695'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/3109907165927973695'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/2011/09/aquel-dia-del-arbol.html' title='Aquel día del árbol'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-rDSDBI64vpI/TmGX2nlCyUI/AAAAAAAAABo/Fd5vS3TnU00/s72-c/casa+de+cort%25C3%25A1zar+en+barrio+rawson+para+mail.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086.post-7923716898059383996</id><published>2011-08-30T02:20:00.004+02:00</published><updated>2011-09-12T16:46:56.323+02:00</updated><title type='text'>Reflexiones a la vuelta de una década</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-KU02OKvJ6Ro/TlwssrBVzmI/AAAAAAAAABU/JNwEjQ9F7zw/s1600/MIRIAM+NUEVA.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-KU02OKvJ6Ro/TlwssrBVzmI/AAAAAAAAABU/JNwEjQ9F7zw/s320/MIRIAM+NUEVA.jpg" width="300" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;*foto un mes antes, en&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Montevideo, chez mis primos&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;Manta/Porteiro&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Me encuentro en el simbólico umbral de una nueva década. &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Hace un año escribí "&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;porque inexorable&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;/&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;el tiempo ha pasado&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;/&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;y para todo ello&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;/&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;resulta que es tarde&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;",&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;con el temor de llegar a este día y que ya no me quedara tiempo, pero ahora siento que estaba equivocada. No importa estar seguro de poder&amp;nbsp;terminar; lo que importa, lo que hace el sentido de nuestra vida es el ir construyendo. Y&amp;nbsp;lo que se va haciendo por el camino es lo que determina a qué meta se llega realmente. Cómo se moldee el barro, cómo se amase, cómo se trabaje, cómo se le de forma, es lo que produce la escultura. Hay una idea desde la que se comienza, pero la sensibilidad al material, lo que la propia pieza nos va diciendo por el camino, es lo que nos&amp;nbsp;va&amp;nbsp;indicando&amp;nbsp;la ruta a seguir.&amp;nbsp;Por analogía, es&amp;nbsp;el propio hacer lo que tiene más&amp;nbsp;valor, lo que va, sin que nos demos cuenta, recreando la meta. Y&amp;nbsp;por ello, quizás siempre esté todo terminado y al mismo tiempo nunca lo esté, porque siempre se puede seguir adelante y porque siempre se habrá llegado a algún lado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;6 /4/2005&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790750499932305086-7923716898059383996?l=elrincondemiriamchepsy.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/7923716898059383996/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790750499932305086&amp;postID=7923716898059383996&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/7923716898059383996'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/7923716898059383996'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/2011/08/reflexiones-la-vuelta-de-una-decada_29.html' title='Reflexiones a la vuelta de una década'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-KU02OKvJ6Ro/TlwssrBVzmI/AAAAAAAAABU/JNwEjQ9F7zw/s72-c/MIRIAM+NUEVA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086.post-3817401351356029402</id><published>2011-08-30T02:16:00.005+02:00</published><updated>2011-09-22T19:02:30.391+02:00</updated><title type='text'>DOS MUNDOS</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-9csdveO5FQY/TntqGeenwGI/AAAAAAAAACU/mL4Ze-PP_P8/s1600/MIRANDO+EL+MAR+1.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="215" src="http://3.bp.blogspot.com/-9csdveO5FQY/TntqGeenwGI/AAAAAAAAACU/mL4Ze-PP_P8/s320/MIRANDO+EL+MAR+1.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;b&gt;a los amigos entrañables de Coruña&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0pt 187pt;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Buenos Aires&lt;br /&gt;ciudad amada&lt;br /&gt;desenterrada&lt;br /&gt;donde viví &lt;br /&gt;amores y alegrías&lt;br /&gt;ciudad de luces y de sombras&lt;br /&gt;donde están los viejos amigos &lt;br /&gt;que conocen mis heridas &lt;br /&gt;los nuevos, que pueden penetrar &lt;br /&gt;en mi historia&lt;br /&gt;acariciar las costras&lt;br /&gt;entender la pasión vivida.&lt;br /&gt;Y aquí, puerto entrañable&lt;br /&gt;donde me quieren , me valoran&lt;br /&gt;y aunque nunca puedan mirar&lt;br /&gt;nunca puedan ver&lt;br /&gt;el calidoscopio&lt;br /&gt;de luces y de sombras&lt;br /&gt;sin tratar de conocerlo&lt;br /&gt;aceptan&lt;br /&gt;la realidad&lt;br /&gt;de mi vida&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="margin-left: 187pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;01 / 09 / 2002 - &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790750499932305086-3817401351356029402?l=elrincondemiriamchepsy.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/3817401351356029402/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790750499932305086&amp;postID=3817401351356029402&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/3817401351356029402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/3817401351356029402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/2011/08/dos-mundos.html' title='DOS MUNDOS'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-9csdveO5FQY/TntqGeenwGI/AAAAAAAAACU/mL4Ze-PP_P8/s72-c/MIRANDO+EL+MAR+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086.post-7942883426017086093</id><published>2011-08-29T05:22:00.008+02:00</published><updated>2011-08-30T19:00:24.647+02:00</updated><title type='text'>A la manera de Buñuel</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-_hgJUZinV8k/Tlv2D5ZDfmI/AAAAAAAAAA8/DEb04foo3Js/s1600/tacones.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://2.bp.blogspot.com/-_hgJUZinV8k/Tlv2D5ZDfmI/AAAAAAAAAA8/DEb04foo3Js/s320/tacones.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A través de la ventana del sótano, atisba las piernas en su ir y  venir por la vereda. Una visión lo perturba:&amp;nbsp;finas&amp;nbsp;medias de seda negra, que  forman un&amp;nbsp;arabesco sobre la piel,&amp;nbsp;culminan en un par de zapatos de tacón&amp;nbsp; de bruñido charol que todas las&amp;nbsp;tardes se anuncian con su ritmo inconfundible.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esa visión fugaz le provoca un ardiente deseo. Las admiradas piernas  parecen responderle, se paran frente a su ventana y se deslizan con sensualidad acariciándose mutuamente. Así quedan un rato cada&amp;nbsp;vez más largo, ante los ojos  expectantes de quien ya sólo quiere poseerlas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por fin, un día se decide,&amp;nbsp;saca&amp;nbsp;su brazo&amp;nbsp;por entre los barrotes cuando la cadencia del subir y bajar por la pantorrilla exacerba su&amp;nbsp;excitación y&amp;nbsp;le quita&amp;nbsp;con decisión el&amp;nbsp;zapato. Mientras  escucha los pasos asimétricos que se alejan apurados, se acaricia, lentamente,  con el fino tacón.&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;14/9/2003&lt;/span&gt;&amp;nbsp;(&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;seudónimo en concurso Ficticia:Viridiana)&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790750499932305086-7942883426017086093?l=elrincondemiriamchepsy.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/7942883426017086093/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790750499932305086&amp;postID=7942883426017086093&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/7942883426017086093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/7942883426017086093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/2011/08/la-manera-de-bunuel.html' title='A la manera de Buñuel'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-_hgJUZinV8k/Tlv2D5ZDfmI/AAAAAAAAAA8/DEb04foo3Js/s72-c/tacones.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7790750499932305086.post-6409028412613874266</id><published>2011-08-29T04:51:00.002+02:00</published><updated>2011-08-30T09:43:42.762+02:00</updated><title type='text'>Tango</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://2.gvt0.com/vi/e0h5pb0r5A4/0.jpg" height="266" width="320"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/e0h5pb0r5A4&amp;fs=1&amp;source=uds" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266"  src="http://www.youtube.com/v/e0h5pb0r5A4&amp;fs=1&amp;source=uds" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-left: 200px;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Times New Roman;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Montaje y recitado Elise Reyna&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Times New Roman;"&gt;Dolor hecho música&lt;br /&gt;nostalgia coagulada&lt;br /&gt;violines que lloran &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-left: 200px;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Times New Roman;"&gt;a ritmo de teclado &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-left: 200px;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Times New Roman;"&gt;Un cantor desgrana          &lt;br /&gt;las palabras cadenciosas &lt;br /&gt;que se meten en el alma&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" style="margin-left: 200px;"&gt;&lt;b&gt;       &lt;span style="font-family: Times New Roman;"&gt;Este corazón          dividido&lt;br /&gt;escucha las quejas &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Times New Roman;"&gt;de esa voz que canta &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Times New Roman;"&gt;lamentos&lt;br /&gt;amores que se han ido&lt;br /&gt;juventud pasada&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-left: 200px;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Times New Roman;"&gt;Y estos ojos míos&lt;br /&gt;ven, al escucharlas&lt;br /&gt;las calles, &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Times New Roman;"&gt;los árboles, &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Times New Roman;"&gt;el puerto&lt;br /&gt;la luz &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Times New Roman;"&gt;de esa ciudad&lt;br /&gt;amada &lt;br /&gt;odiada &lt;br /&gt;olvidada &lt;br /&gt;reencontrada&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;25/ 8/ 2002&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;el tango "Naranjo en Flor"&lt;br /&gt;cantado por Goyeneche&lt;br /&gt;provocó estas letras.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7790750499932305086-6409028412613874266?l=elrincondemiriamchepsy.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/feeds/6409028412613874266/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7790750499932305086&amp;postID=6409028412613874266&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/6409028412613874266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7790750499932305086/posts/default/6409028412613874266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elrincondemiriamchepsy.blogspot.com/2011/08/tango.html' title='Tango'/><author><name>Miriam Chepsy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06087442035452652743</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry></feed>
